Aftershave casero

Herramientas de afeitado clásico

Aftershave casero para afeitado a navaja… o no…

Os voy a contar cómo se puede uno fabricar un aftershave casero muy aparente, con la fragancia que más os guste y que os dejará la carita en estado de gracia. Os recomiendo encarecidamente que os paséis por las páginas de Afeitado Clásico si os queréis iniciar en serio en esta inigualable forma de afeitado: mediante navajas barberas y máquinillas de afeitar de antes de la era espacial…

Sea afeitado clásico o afeitado Federer con máquinillas de 17 cuchillas en la que la primera levanta, la segunda corta, la tercera apura y todas juntas te vacían poco a poco la cuenta del banco, el afeitado es un proceso agresivo para la piel. No en vano, estamos pasando una cuchilla afiladísima por una de las pieles más delicadas del cuerpo. En el proceso no sólo cortamos el pelo, sino que además producimos una mayor o menor retirada de células, vivas y muertas, de la piel de nuestra cara. Eso nos va a producir cierto grado de irritación en la piel y para paliarlo a alguien se le ocurrió un día inventar el aftershave.  

En mi caso, no os voy a ocultar que aparte de que me resulta totalmente satisfactoria esta forma de afeitado, me resulta muy reconfortante esa pequeña ‘vuelta a los orígenes’  que supone emplear una navaja, una brocha y jabón para afeitarse. Y puestos a reconocer cosas, tengo que reconocer que también

tiene su puntillo espantajo y exótico. Pionero, si queréis. Y mola un montón eso de hacerse las cosas uno mismo. No hasta el extremo de este señor tan simpático llamado Mike Cook que se afeita con lascas de obsidiana. Yo me lo planteé durante un tiempo, pero desistí ya que por aquí por Cádiz la obsidiana no abunda y sí, en cambio, la piedra ostionera, que me garantizaba no un apurado perfecto sino un acabado Ecce Homo . De manera que me conformo con mi navaja de afeitar desechable de 5,50 €, mi brocha de pelo de… mejor no saberlo de 5 €, mi barra de jabón Bea y espuma Lea y, eso sí, mi súper tazón de hacer espuma del mercadillo de San Fernando de los sábados en la Alameda, que sospecho que es una auténtica joya de madera torneada,

Herramientas de afeitado clásico y pulverizador con aftershave casero

Mis herramientas de afeitado low-cost. Adviértase el discreto pulverizador de aftershave casero…

lacada y metal que presumo será hojalata contrachapada pero que queda genial. De manera que para completar el kit pionero sólo me faltaba el aftershave casero hecho por mí mismo… un poquito de  lectura por aquí y por allá y me hice una fórmula de lo más sencilla y económica.

El aftershave casero: Hidrata, tonifica y da esplendor

El ingrediente principal el Agua de Hamamelis, que es una infusión de la planta Hamamelis virginiana, (witch hazel en inglés) cuyas propiedades astringentes, desinfectantes y hemostáticas son bien conocidas desde antiguo, razón por la que se  usa profusamente en la elaboración de aftershaves y lociones para el afeitado. Curiosamente, también se usa para paliar las molestias de las hemorroides, lo que no deja de ser muy apropiado en aquellos casos de personas capicúa si la emplean como aftershave casero. El agua de Hamamelis la podéis conseguir en la farmacia a un precio desorbitado y en sitios como la clasiquísma droguería madrileña Manuel Riesgo por apenas 9 € el litro.

Como segundo ingrediente usaremos glicerina, que tiene propiedades hidratantes y ayudará a que la piel de tu cara se mantenga más hidratada, y así el aftershave casero te dejará una piel más suave. Aunque la cantidad final de glicerina en la mezcla puede variar, conviene no pasarse, pues un exceso de la misma tiende a dejar una sensación pegajosa en la piel.

Por último, utilizaremos un poco de nuestro perfume favorito para aportar la nota fragante a nuestro aftershave casero y, aprovechando el contenido en alcohol del perfume o colonia, mejorar las cualidades antisépticas de la mezcla y de paso favorecer su conservación. Yo uso un poquito, apenas 4 o 5 pulverizaciones de Hugo Energise que me trajeron los Reyes Magos hace ya tres o cuatro años (me duran tela las colonias, todo hay que decirlo)

Aftershave casero
Tipo de Receta: Producto de tocador
Tiempo Prep.: 
Tiempo Total: 
 
Una fórmula para preparar un aftershave casero
Ingredientes
  • 150 ml de Agua de Hamammelis
  • 5 ml de glicerina
  • Una pizca de colonia o perfume
Instrucciones
  1. Introducir los ingredientes en un frasquito elegante o en un pulverizador. Agitar bien. Usar a discreción después de afeitarse

 

En fin, esta es mi formulación personal de aftershave casero, que podéis encontrar, muy parecida, por la red. Ahora voy a ver si investigo un poco sobre el mundo de los jabones e intento fabricarme mi propio jabón de afeitar. La idea será solidificarlo en el propio tazón de la espuma y así poder usarlo directamente… pero eso es otra historia.

Mejora para la recogida de muestras

La recogida de muestras en biología pesquera

En las campañas de investigación pesquera es frecuente tener que conservar ejemplares enteros de peces. Muchas veces la recogida de muestras consiste en introducir un buen número de peces en un bidón con conservante. Cuando es imprescindible la identificación individual de los especímenes, esto se resuelve, normalmente, introduciendo el pez o muestra individual en una bolsa hermética e introduciéndola en el bidón con el líquido de conservación, lo que hace necesario que las bolsas estén perforadas para que el líquido penetre.

Este sistema, por ahora, podríamos decir que es el menos malo. Pero tiene bastantes inconvenientes: El coste de las bolsas, su manipulación y perforación, el problema de que las muestras flotan al coger aire las bolsas… En muchas ocasiones, es preciso manipular líquido conservante y meterlo en las bolsas perforadas para garantizar el trabajo, lo que no es recomendable, sobre todo cuando se trabaja con formaldeído…

Hace unos años hice para una compañera el Perforator I. Esto no era sino dos tablillas con una bisagra y un montón de clavos que lo que hacían era perforar bolsas herméticas para que los líquidos de conservación penetraran en su interior. No funcionaba mal y paliaba, en parte el engorro de perforar las bolsas.

Pero para una campaña, hace un tiempo, se me planteó un problema similar y aunque lo resolví de otra manera, surgió una idea que me parece bastante interesante.

La idea

Se trata de usar malla extruida de polietileno para envasar cada muestra individual junto con su etiqueta. Esta malla la conoceréis porque es la que se usa para envasar ajos y otras verduras. Tiene una capacidad de expansión extraordinaria y se suele vender en rollos de mil metros, por un precio muy asequible (en torno a 20 €).

Malla extrusionada polietileno

Así es como la malla viene en el rollo. En este caso la luz de malla es de 2,5 mm.

Para hacer uso de ella, se precisaría simplemente de un embudo de boca grande (lo suficiente para que quepa el pez que se quiere conservar). En la punta del embudo se coloca la malla, del mismo modo que nos colocamos un calcetín (Cualquiera de vosotros que alguna vez haya hecho chorizos sabe de qué estoy hablando).

Sólo queda meter etiqueta y espécimen por el embudo y se quedará metido en la malla. Se corta la malla a la medida que nos convenga, se cierra por los extremos si es preciso, al bidón y ¡¡listos!!

Si los peces son de suficiente tamaño, de manera que la malla quede muy ajustada, no es necesario cerrar los extremos, aunque es preferible hacerlo para garantizar que la etiqueta identificativa de la muestra no se pierde.

Ventajas
  • Se puede usar para un rango de tamaños grande, al ser la malla expandible y la longitud a medida
  • Muchísimo más económico que las bolsas herméticas. 1000 bolsas herméticas de un solo tamaño 150×220 mm vienes costando unos 40-50 €. 1000 METROS de malla vienen costando unos 20-25€… y permiten “embolsar” desde boquerones a pintarrojas o qué se yo. Existen varios tipos de malla, dependiendo de la luz y el diámetro de la misma.
  • Como podéis ver en la ilustración, la capacidad de extensión de la malla es extraordinaria. Eso permitiría, como os digo en el punto anterior, conservar una variedad de tallas de peces muy grande con este sistema de recogida de muestras.
  • No hay necesidad de perforar las bolsas.
  • Las muestras no flotan, al no atrapar aire la malla
  • La malla se puede suministrar en diferentes colores, con lo cual es apta para codificar por colores las muestras.
Inconvenientes… algunos puede tener…
Malla extrusionada de polietileno expandida

Como podéis ver, la capacidad de expansión de la malla es extraordinaria.

  • Puede no ser apropiado para algún tipo de pez (con aletas muy espinosas o grandes)
  • No parece apropiado para crustáceos, por la gran cantidad de aristas que presentan sus caparazones.
  • No obstante, en cualquiera de estos casos, la malla es fácil de cortar.
  • Con peces muy pequeños puede ser obligatorio cerrar la bolsa por sus extremos.
  • Si los especimenes son de tamaño inferior a la luz de malla no hay nada que hacer, por supuesto.
¿Dónde encontrarla?

La verdad es que debe haber un buen número de distribuidores de este tipo de malla, pero yo os voy a dejar los datos de contacto de unos de ellos, ya que tuvieron la gentileza de enviarme una muestra para poder probarla. Se llaman EGALSA y estos son sus datos de contacto:

EGALSA, soluciones de envasado

Pol. Ind, Espiñeira, parcela 36 B

15930 Boiro (A Coruña)

Tel. +34 981.849.903

 

 

 

 

Yogur casero de sabores naturales

¡¡Hola, zagales!! En esta ocasión os voy a hablar de la elaboración casera de yogures, pero a diferencia de lo que todo el mundo sabe, que lo voy a contar también, os voy a dar unas recetas para elaborar delicioso yogur casero de sabores.

El yogur

Bueno, como todo el mundo debería saber el yogur es leche fermentada por bacterias del género Lactobacillus, aunque pueden participar otras bacterias. Lo que hacen estas bacterias es consumir  la lactosa, que es el azúcar de la leche y devolver a la leche ácido láctico. Este ácido provoca que el pH del medio baje a un nivel aproximado de 4-4,5 coagulando las proteínas de la leche dando lugar a un gel proporcionando al yogur su textura característica.Se cree que los primeros yogures  se elaboraron en la zona de los Balcanes (Bulgaria, Grecia, Turquía) hace unos 4000 años, como resultado de la contaminación de la leche, que se transportaba habitualmente en odres con nulas condiciones higiénicas.

En resumen y para que todo el mundo me entienda: El yogur que te comes no es sino lo que ca…an unos bichos muy chiquiticos. El primer yogur lo hizo sin querer hace una pila de años un cabrero medio chino-medio moro que era un poco guarro y guardaba la leche en pellejos de hiena que lavaba de luna en luna. La leche se revino en uno de los viajes del cabrero y como el hombre no tenía otra cosa que comer (las cabras eran demasiado valiosas  no eran suyas), pues hizo de tripas corazón y le tiró un tiento a aquello que tenía en los odres… y vaya, estaba rico, y le daba vigor y ya no le daban tantos apretones por la mañana después del cigarrito y el café con leche, y bueno, así hasta nuestros días, hasta que llegó Henry D. Danonne y lo complicó todo de tal manera que ahora necesitas un cuarto de hora para decidir qué yogur comprar en el súper…

Cómo elaborar yogur casero

No os creáis que es preciso contar con una yogurtera para hacer yogur, ni mucho menos. Con tener a tu disposición la sala de máquinas de un Buque Oceanográfico de 70 metros de eslora (Como, por ejemplo, el B/O Cornide de Saavedra) es suficiente. De hecho, creo que el mejor yogur casero líquido que he probado en mi vida fue elaborado con ese instrumento. La mar gruesa y la temperatura de la sala de máquinas hicieron maravillas y la textura era, os lo aseguro, deliciosa.

La verdad es que cuando yo era pequeño el yogur no era un producto de tomar todos los días y repetir, no como ahora. En mi casa, mi madre tenía una yogurtera que ponía sobre un taburete en la cocina. Aún recuerdo el agujero requemado que dejó en el taburete cuando la yogurtera se despidió de nosotros, después de una impecable hoja de servicios, a la manera del ave fénix: envuelta en llamas. No volví a ver a ninguna de sus semejantes hasta que fui obsequiado, hace unos años, con una flamante yogurtera Moulinex(¡¡Gracias, Casi!!). Soy persona que le gusta hacer las cosas por mí mismo,y es muy fácil hacerme regalos… tomad buena nota…

Yogurtera para hacer yogur casero

¡¡¡La psicodelia ha llegado!!! Pedazo de bodegón con mantelico a cuadros y fondo de salvamanteles de Ikea para mi yogurtera Moulinex

En realidad, para hacer yogur casero no es necesaria la yogurtera. Tan solo se necesita un lugar calentito para que la fermentación se pueda sostener durante unas horas . La yogurtera tiene muchísimas ventajas, no obstante, como que no es preciso preocuparse por mantener la temperatura adecuada, que para el yogur es 43 grados centígrados aproximadamente.

Para hacer el yogur es preciso inocular la leche con las bacterias fermentadoras, es decir, a partir de otro yogur. Una buena proporción, para no complicarse la vida, es de un yogur por cada litro de leche.

Es preferible usar la leche UHT a leche fresca. La razon es que al haber sometido la leche a altas temperaturas, parte de las proteínas de la leche se han coagulado, lo que da lugar a yogures más agradables al paladar. Los yogures elaborados con leche entera son más compactos y sabrosos, pero si por razones de salud no puedes tomar leche entera, no te prives de hacer yogur casero con leche desnatada porque salen muy ricos también.

Una ventaja adicional de la leche UHT es que no es preciso hervirla, con lo cual no es necesario esperar a que se enfríe para inocularla. Date cuenta de que si inoculas la leche con el yogur a 70 u 80 o 90 grados… pues los bichitos palmarán achicharrados y no habrá yogur que valga.

Hay gente que recomienda añadir unas cucharadas de leche en polvo, todo en aras de mejorar la textura. Esto es opcional, al igual que añadir nata al yogur para hacerlo más cremoso. Si te fijas en la composición de los yogures que compras en las tiendas, muchos llevan proteínas de leche, gelatinas… todo persiguiendo un mejor paladar del producto. En el caso de los griegos, es pasar de un contenido natural de la leche de en torno al 4-5% de grasa a un 10 o 12%.

Yogur casero básico
Tiempo Prep.: 
Tiempo Cocina: 
Tiempo Total: 
Raciones: 6
 
Receta para elaborar yogur casero natural... de verdad
Ingredientes
  • 1 L de leche, mejor si UHT
  • 1 Yogur natural (125 ml)
Instrucciones
  1. Se toma la leche a temperatura ambiente y se incorpora el yogur hasta conseguir una mezcla perfecta sin grumos. La batidora puede hacer el avío.
  2. Se vierte el yogur en los vasitos sin tapa y se mantienen en un lugar cálido durante 6-8 horas.
  3. Se tapan los vasos y se introducen en el frigorífico para detener la fermentación.
Notas
Es más fácil en la yogurtera, que mantiene la temperatura por sí misma. No se deben tapar los yogures individualmente, pero sí evitar que se puedan contaminar (es otra de las facilidades que aporta la yogurtera) Cuanto más tiempo esté fermentando, más ácido será el yogur, por lo que los tiempos son orientativos y dependen del gusto de cada uno. Experimenta.

 Y ahora… ¡los sabores!

Bueno, en primer lugar os diré que la cosa se trata de añadir a nuestros yogures sabores naturales.  Eso quiere decir que ya os podéis ir olvidando de los sabores que tanto os privan de vuestra estantería del súper: Coco, galleta, macedonia… eso son sabores artificiales que podréis recrear si lo deseáis comprándolos en sitios como Riesgo, en la calle Desengaño, de Madrid, o en cualquier tienda on-line que se dedique a esos menesteres. Os pegarán un sablazo de primera magnitud y se os quitarán las ganas de hacer más yogures y os iréis corriendo otra vez al súper…

Nosotros le aportaremos sabor a nuestros yogures con las cosas que tenemos por casa o que son fáciles de conseguir, naturales y, sobre todo, sencillas. Hay que hacer notar que será preciso azucarar o edulcorar el yogur resultante para poder apreciar bien los sabores, que además son bastante más sutiles que los sabores de los yogures comerciales.

Básicamente lo que vamos a hacer es incorporar el sabor al yogur cociendo parte de la leche que vamos a utilizar para los yogures con los productos que le darán sabor al yogur casero. Con la cocción conseguiremos que los sabores se incorporen a la leche, aparte de eliminar bacterias ajenas al cultivo que pudieran estar presentes en nuestros ingredientes saborizantes. En todo caso el proceso es el miso, y has de recordadr siempre que tienes que colar la leche una vez cocida con el ingrediente.

En primer lugar, podemos elaborar un yogur con sabores cítricos.  Es tan sencillo como coger ralladura de naranja o de limón, o las cortezas, y hervirlas unos minutos junto con la leche. La mezcla de naranja y limón, empleando las cortezas, aporta un sabor muy parecido al de la mermelada de naranja amarga, pero mucho más suave.

Por supuesto, podemos hervir la leche junto con una rama de canela para yogures con sabor a canela , que como podréis suponer, nos va a recordar mucho al arroz con leche. Pero también, si nos gastamos unos euritos, podemos comprar una vaina de vainilla y hacer deliciosos yogures con sabor a vainilla. Las vainas de vainilla son caras, pero puedes usarlas varias veces o bien usar pedacitos pequeños cada vez (trozos de un centímetro o centímetro y medio van bien)

Un yogur bastante exótico y con el que os vais a sorprender es el yogur con sabor a higuera, que además de nutrirte te aseguro que te va a transportar de tu casa al campo en un decir Jesús.  Cogemos una hoja de higuera, la lavamos bien lavadita, la estrujamos un poco y la hervimos unos minutos con la leche. El único inconveniente es que no se suele tener una higuera cerca pero, si después de descubrir este sabor no podéis pasar sin él, es tan sencillo como coger varias hojas y, después de lavadas, congelarlas. O plantar una higuera en casa.

Puedes coger un poco de tu infusión favorita e incorporar su sabor al yogur. Es tan sencillo como emplear la leche en lugar de agua para hacer la infusión. Tanto la menta-poleo como el té en sus diferentes variedades van muy bien. ¡¡Y no veas los tés perfumados típicos de las teterías!!

Podéis probar a añadir las especias que tenemos por la cocina. Yo he probado ya el yogur perfumado con laurel y con alcaravea, y os puedo asegurar que el sabor es sorprendente. En el caso del laurel, además, se te queda un regustillo como de haber comido marisco cocido. No sé si es una ventaj o un inconveniente, la verdad, pero… ¡ahí queda eso!Estos sabores se transforman cuando añadimos azúcar a nuestros yogures… y bueno, si el experimento os sabe mal… son cuatro cucharadas de nada, y siempre está el gato propio o el del vecino para echar una mano…

Y… los yogures caseros con fruta, ¿qué?

Bueno, el problema de los yogures con trozos de fruta es que la fruta tiene bacterias propias. Si las añadimos a la leche para hacer el yogur y la ponemos calentica, calentica a incubar… pues lo más probable es que haya una pelea entre las bacterias de la fruta, las bacterias del yogur y cualquiera que pase por allí y los resultados pueden ser francamente inciertos. Lo de menos es que no te salga el yogur…

Entonces tenemos dos posibilidades. Una es poner un fondo con una mermelada, jalea o confitura, tanto de confección propia como comercial. Ya habréis visto yogures de esos en el mercado, suelen venir en tarros de cristal.

La otra posibilidad es elaborarlos con trozos de fruta. En este caso, no te quedará más remedio que cortar la fruta en pequeños cubitos y cocerla, bien junto con la leche o bien en agua, en cuyo caso tendrías que incoporar la fruta al yogur antes de fermentar bien escurridita. En todo caso, la fruta ha de cocer durante al menos diez minutos para que quede razonablemente libre de bacterias. Por eso es necesario emplear frutas como la manzana, la pera, las pasas o el kiwi, que aguantan la cocción sin deshacerse demasiado.

Bueno, yo creo que ya tenéis para pasar un buen rato, ¿no? Hacer yogures es cosa de niños… y nada mejor que un niño pequeño cerca para elaborarlos. Puede ayudarte a cerrar los frascos, a batir la leche… Seguro que se entretiene un buen rato contigo…

Después de todo esto, habrá gente que diga que sigue prefiriendo los yogures comerciales. No se trata de quitarles la razón. Pero hay una cosa que casi ningún yogur del súper nos va a dar: La sinfonía que crea cada familia a la hora del postre con el cristal y la cuchara. Eso, amigos… ¡¡¡no tiene precio!!!

Pues nada… a disfrutar y , ¡¡¡a fermentarrrrrrr!!