Mayonesa con ajo o alioli

No hay patata que se atreva decirle que no…

Bueno, os voy a poner la receta del típico alioli que hacemos para acompañar patatas o cualquier otro plato al que apetezca dar un toque de ajo, como por ejemplo el típico plato de judías verdes cocidas con patatas al que en lugar de mayonesa le añadimos la gracia del ajo.

En mi barrio de origen, el barrio de Bilbao en Madrid, había una bodega de un señor de Jumilla (Murcia) que se llamaba Bodega J. Mata, o como todo el mundo decía, El Mata. Este hombre preparaba las mejores patatas cocidas del mundo, probablemente, y las acompañaba de un alioli que con toda probabilidad era el mejor del mundo.

El Sr. Mata te vendía las patatas, en la época en las que yo era fiero consumidor, a 25 pesetas cada una. Las sacaba de la olla exprés, las partía por la mitad y te las ponía en una bandeja de cartón con ese alioli que nos volvía loco. En el recreo del instituto nos daba tiempo a ir al Mata, comprarle cuatro patatas, engullirlas y volvernos a tiempo de tumbar al resto de la clase con los efluvios que emanaban de nuestras bocas después de tan sabroso manjar. Algo parecido a lo que ocurría en la Escuela de Capataces de Villaviciosa de Odón después de que volviéramos del desayuno en Las Brasas y nos comiéramos un bocata de lomo y queso y salsa de la abuela que supongo que no sería más que ajos majados con pimentón y algo de tomate y un poquito de plutonio, probablemente.

La receta del alioli

El caso es que todos conocemos las propiedades del ajo. Tanto las malas, a saber: mal aliento, que repite, etc., como las buenas, siendo las dos principales por un lado que está muy rico y por otro que espanta a Victoria Beckham. Con esta salsa las aprovecharemos al máximo.

Mayonesa con ajo o ali-oli
Tipo de Receta: Salsa
Tiempo Prep.: 
Tiempo Cocina: 
Tiempo Total: 
Raciones: 6
 
Una salsa que hace amigos y rompe noviazgos
Ingredientes
  • Un huevo de gallina.
  • 150 ml de aceite de girasol
  • Medio diente de ajo.
  • Sal.
  • Un chorrito de zumo de limón.
Instrucciones
  1. En el vaso de la batidora poner, por este orden: El huevo, el chorrito de zumo, la sal, el aceite de girasol y el medio diente de ajo.
  2. Meter la batidora hasta el fondo y comenzar a batir sin moverla.
  3. Cuando veamos que la mayonesa comienza a formarse, ir subiendo muy despacio la batidora hasta que consigamos que se haga toda la mayonesa.

Como veréis, preconizo el uso de aceite de girasol en lugar de aceite de oliva. En este eterno debate del aceite de oliva, tan sólo puedo decir que en las mayonesas  y el alioli no soy capaz de soportar el aceite de oliva, me parece que amarga como un demonio y no me sabe a nada la salsa, sino a aceite de oliva. De manera que sentíos libres de sustituir el aceite de girasol por el de oliva.

El alioli demasiado espeso

Vaya… nos pasamos batiendo el alioli…

La proporción entre aceite y huevoes lo que dará la clave para la consistencia del alioli: Demasiado poco aceite dará una alioli líquido y que no tendrá gracia. Si vamos añadiendo aceite, la emulsión se hace más consistente, hasta un punto en el cual se vuelve a hacer más líquida. También la forma de batir cuenta y, en ocasiones, puede que uno acabe con algo demasiado consistente, tal y como os muestro en la foto. Claro que se puede aprovechar para pegar baldosines o engrasas el cierre de la tienda de repuestos de bicicleta de vuestro cuñado.

Lo que es fundamental es contar con un ayudante adecuado, como el que os muestro en esta receta. Con este tipo de ayuda, os va a quedar un alioli para chuparse los dedos… ¡¡garantizado!!

Patatas asadas con ali-oli

Fuente de patatas asadas

Cuando os conté los secretos  de la ensalada de pepino, hice referencia a lo curioso que me resultaba que en sitios bastante apartados (el Alentejo portugués y la huerta murciana) se preparan platos muy similares por no decir idénticos, y os comenté que en otra ocasión me pasó una cosa parecida visitando Barcelona. Se trataba de unas patatas asadas que atrajeron poderosamente mi atención.

En aquella ocasión tomaba un menú del día junto con mi chica y su hermano, que casualmente se encontraba trabajando en la Ciudad Condal y me quedé perplejo pues nos sirvieron como guarnición unas patatas muy especiales, preparadas de la misma manera que las ha preparado mi madre de toda la vida y que nunca había visto fuera de las casas y bares murcianos. Llegados a este punto os he de confesar que aunque algo de mundo he visto y más me gustaría ver, no he podido ser, de momento, todo lo viajero que me hubiera gustado, o dicho de otra manera: Es más posible que, en este caso, mi sorpresa se deba más a mi falta de mundo que a una misteriosa surgencia gastronómica de la huerta murciana en mitad de las Ramblas.

Las patatas asadas se pueden tomar como guarnición, pero yo siempre las he comido como plato, untándoles por encima ali-oli.

Como vais a ver, preparar estas patatas asadas es de lo más sencillo.

Patatas asadas con ali-oli
Tipo de Receta: Guarnición o plato principal
Tiempo Prep.: 
Tiempo Cocina: 
Tiempo Total: 
 
Deliciosas patatas asadas con sabor mediterráneo
Ingredientes
  • Patatas
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta (opcional)
Instrucciones
  1. Se pelan y lavan las patatas y, según el tamaño, se parten por la mitad a lo largo o en rodajas/lonchas de 2 cm máximo.
  2. Se coge un cuchillo y se hacen unos cortes paralelos y cruzados en la parte plana de la patata, sin profundizar más de 1-2 mm, de manera que quede un dibujo como de rombos en la patata.
  3. Se salan las patatas y se añade pimienta si se desea por la parte del dibujo.
  4. Se engrasa la llanda (bandeja del horno) con el aceite y se colocan las patatas con el dibujo hacia abajo.
  5. Se hornean hasta que queden bien doradas.
Notas
El puntito sabrosón se alcanza (para mi gusto) cuando la parte del dibujo de la rodaja cortada queda crujiente.

 

El secreto para que estén riquísimas es un buen ali-oli y, sobre todo, que al hornear consigamos que la parte inferior de la patata quede bien crujiente.

Patatas asadas en el horno

Ya queda menos…

Nunca me cansaré de comer estas patatas… Por cierto, gracias entre otros platos a estas patatas, asadas nunca me he sentido en un barco tan en casa como en el B/O Hespérides, ya que su personal de cocina, mayoritariamente murciano, dejaba caer estas deliciosas patatas de vez en cuando… ¡Gracias!

WordPress con Raspberry Pi, lighttpd y php5 (I)

Ayer estuve viendo la página de Simon the Pi Man, que aparte de sabio el tipo debe ser un cachondo por el juego de palabras que hace entre Pi (el número) y Pie (la empanada), y seguí las instrucciones que facilita para montar un servidor web en la Raspberry Pi.

Dado que Apache parece ser un poquito demasiado pesado para la Raspberry Pi, parece una opción más lógica lighttpd. Instalarlo, en principio es fácil, lo que pasa es que hay que tener algún conocimiento extra de configuración d e servidores para conseguirlo.

Instalando lighttpd en la Raspberry Pi

La primera cosa fuera de lo que un novato como yo pensaría hacer es que tenemos que crear un grupo en nuestro sistema para el servidor. Este grupo se llamará www-data y  para añadirlo emplearemos (mediante sudo o como superusuario)

Las instrucciones de Simon para instalar lighttpd y php5 en la Raspberry Pi son mucho más detalladas que las que os voy a dar, sobre todo en lo concerniente a comprobaciones, etc… creo que con éstas puede bastar, pero pasaros por la página que dedica Simon a esto si queréis aprender más.

Ahora es cuando hacemos lo que cualquier otro haría: Instalar lighttpd mediante apt-get:

Ya sabréis que, o bien hacemos esto desde la línea de comandos de nuestra Raspberry Pi, en cuyo caso deberemos tenerla conectada a un monitor/TV o bien podremos hacerlo mediante ssh. Este es mi método preferido. Y como siempre, o bien empleando una cuenta de superusuario o bien empleando sudo.

Comprobamos si todo ha funcionado conectando con nuestro servidor, en la IP que tenga asignada la Raspberry Pi. Desde luego, entiendo que tenéis conectada vuestra Raspberry Pi o cualquier otro dispositivo en red. Por defecto, trae la típica página de inicio… yo la he cambiado para darle un aire más espantajo a la cosa:

Firefox muestra página servida por lighttpd en Raspberry Pi

Bien, ahora toca el tema de instalar php5, que es muy sencillo pero que tiene una detallito luego que os explico:

Por cierto, que dicho esto os comento que yo, que vengo de OpenSuse y me enfrento a Debian en esta ocasión, me está costando un poco encontrar paquetes, porque el nombre de alguno de ellos no es igual… la solución de momento es pasar por el repositorio de paquetes de Debian y buscar… o aprender a usar apt bien… que creo que será lo mejor.

La cosa ahora es (gracias Simon) modificar la configuración de lighttp para que coja bien los módulos de php recién instalado. Para hacerlo tenemos que editar el fichero de configuración de lighttpd:

En este fichero tenemos que introducir, en la parte correspondiente a los módulos (server.modules) :

“mod_fastcgi”

Y al final del archivo:

Bueno… sólo queda reiniciar nuestro servidor

Y ya estaría listo. Para ver si todo funciona, podemos crear un archivo index.php en la raíz de nuestro servidor (/var/www/) que contenga las siguientes líneas:

Y accedemos a nuestro servidor vía web tal y como hicimos antes, solo que en esta ocasión nos debe salir una pantalla con la información relativa a la configuración de php:

Comprobación instalación php en lighttpd y Raspberry Pi

Ya tenemos el servidor instalado. Ahora, el siguiente paso, es instalar WordPress… pero eso lo dejo para otro día..