Ya tengo mi Raspberry Pi

Bueno, después de una espera… moderada, por fin me ha llegado la Raspberry Pi que encargué a través de RS. Me ha sorprendido que se indicaban once semanas de espera para recibirla y tan sólo me ha tardado unas tres semanas al final. Además, ha sido prodigiosa la velocidad con que ha llegado desde Reino Unido.

Pero bueno, a lo que vamos. Viene en una cajita bien protegida y en una bolsa antiestática, y trae dos pequeños folletos con una Guía de Inicio Rápido e información de seguridad, etc. Sería mucho más útil una pequeña chuleta con los pines GPIO, por ejemplo, pero en el fondo lo que es destacable es que es un síntoma de calidad europea. Cualquiera que haya recibido un envío de cualquier producto electrónico proveniente de China sabe de qué estoy hablando… Pero en todo caso, las instrucciones que se reciben son lo suficientemente explícitas para que cualquiera, incluso alguien a quien le regalen una Raspberry Pi y no sepa de qué va pueda comenzar a usarla.

De momento, apenas he probado el cacharro. He bajado las imágenes de las tarjetas SD con el sistema operativo Raspbian y he conseguido instalar algunos paquetes adicionales, para mi sorpresa, es posible instalar el cliente de PostgreSQL psql en su versión 9.1 con el que he podido conectarme sin problemas a mi servidor PostgreSQL y hacer consultas, etc.

Estoy intentando instalar PyQt4 aunque se me cuelga de vez en cuando. Puede que sea debido a que la tarjeta SD que estoy empleando es de 2 Gb y se queda corta enseguida.

Las aplicaciones domésticas de una Raspberry Pi son amplias, la primera que se me ocurre es un reproductor multimedia en red con capacidad de descarga, etc… Ya hay pruebas y videos al respecto, pero estoy más interesado en ver cómo interactuar con Arduino y con mi otro proyecto, el ictiómetro digital.

Ya os iré contando…

 

Ictiometro digital de bajo coste con Arduino y Python (1)

Voy a comenzar una serie sobre cómo estoy intentando construir un ictiometro digital, herramienta que la gran mayoría de la gente desconoce para qué sirve. Un ictiómetro es un instrumento de medida que se utiliza para medir peces. La fabricación de un ictiometro convencional es muy sencilla, apenas es una tabla que cuenta en uno de sus extremos con un tope contra el que se apoya un extremo del pez (generalmente la cabeza) y que está dotada con una escala de medida en la que se lee la longitud del pez.

 ¿Necesitamos un ictiometro digital?

Hace unos cinco o seis años estaba yo con mi compañero Carlos muestreando (no me acuerdo qué) y  comentamos que algo tendría que haber para hacer más fácil la introducción de los datos de muestreo. Un muestreo, generalmente, no se acaba cuando destripas el último pez… luego viene el chequeo de los datos y por supuesto picarlos (incorporarlo a las bases de datos, etc.).

Por aquel entonces, y  mientras se rehabilitaba el que al poco tiempo sería el Centro Oceanográfico de Cádiz en el Muelle Pesquero del Puerto de Cádiz, estábamos alquilados en el CACYTMAR de la Universidad de Cádiz. La introducción de los datos al mismo tiempo que se muestreaba hubiera sido, aparte de una novedad quizá demasiado insoportable, tecnológicamente invivable. La aplicación SIRENO presentaba problemas por microcortes en la comunicación y otros que si ya dificultaban el trabajo con papeles en la mano, imaginad con datos provenientes de ensayos no ya destructivos, sino con ejemplares únicos e irrepetibles.

Pensamos en dispositivos que fueran como muchos contadores de células, mecánicos, pero pronto llegué a una conclusión y fue que concebir un instrumento que descansara en principios  mecánicos era perder el tiempo pues son muchas las desventajas, principalmente la dificultad de fabricar esos componentes con la precisión requerida por parte de un aficionado. De manera que la electrónica se perfilaba como la solución y en todo caso como la mejor: puesto que la idea última era suprimir la fase de picado de datos, con un  dispositivo electrónico es más sencillo comunicarse con un ordenador que con uno mecánico.

Primeros pasos

Después de mucho tiempo en el que la idea iba y venía, hace un par de años SSMM los Reyes de Oriente dejaron en mis zapatos un curso de electrónica básica. Aunque ya tenía conocimiento de qué era un ADC (Digital-to-Analog Converter, conversor analógico-digital), el cursillo me refrescó la memoria y juntando esto (el ADC) y lo otro (el divisor de tensión), me dije que si colocaba interruptores y resistencias de manera que cada pulsador hiciera que la corriente pasara por un número diferente de resistencias, lo que tendríamos en definitiva sería un “Divisor de tensión variable” en pasos discretos, lo que sería, según mi pobre criterio, ideal. Si yo le meto ese voltaje a un ADC, puesto que cada pulsador del ictiometro digital generaría un voltaje diferente, sería sencillo leer ese voltaje con el ADC y transmitir al ordenador un valor único para cada pulsación (un valor arbitrario y descodificable o una medida directa). Así podría introducir directamente clases de talla asignando una clase de talla a cada botón del ictiometro digital.

Otra idea en el mismo sentido, pero que perseguía obtener mayores precisiones consistía en usar una tira metálica dispuesta en la base del ictiometro digital y un puntero como si fuera un potenciómetro, de manera que la lectura del ADC se efectuara sobre el voltaje que suministrara el puntero del ictiometro digital. De esta manera, los valores que se pudieran obtener no eran ya discretos sino que, en principio, podría registrarse cualquier valor (aunque está claro que dar una medida en mm ya es dar medidas discretas) No obstante, esta segunda idea la deseché enseguida ya que por un lado nuestro ambiente de trabajo está siempre rodeado de suciedad y humedad y sobre todo el agua de mar que conduce la electricidad podría provocar efectos indeseados y por otro, como explicaré después, utilizar ADCs y variaciones de resistencia para obtener medidas se antojaba imposible.

¡¡¡Ojo, hago hincapié de que estas observaciones son las de una persona con muy poca formación en electrónica/mecánica, nulo o escaso presupuesto y muy poca disponibilidad de herramientas!!

Bueno, ya os seguiré contando…

¡¡¡Saquemos otolitos a cascoporro!!!

Cuando os hablaba en uno de mis primeras entradas acerca del particular significado del nombre de mi página, supongo que me refería a cosas como las que os voy a contar.

¿Pero qué te pasa con los otolitos?

Una de las tareas que me corresponden es la de extraer (que es la parte fácil)  y después leer(es decir, intentar asignar una edad al boquerón que era dueño de esos otolitos a partir de éstos, o sea, la parte difícil) los otolitos de los boquerones, E. encrasicolus. En los muestreos que yo vengo haciendo extraigo 100 pares de otolitos, lo que tampoco es tanto, pero lo suficiente como para darme cuenta de se podía hacer más rapidamente simplemente evitando tener que coger/soltar la pinza y el cuchillo cada vez que se manipula un ejemplar. No os cuento cuando se trata de sacar otolitos en campña que se acumulan y se acumulan y a veces se acumulan demasiados… aún me acuerdo del último lance de BOCADEVA0711 en la que a eso de las dos de la mañana dos o tres buenos compañeros se peleaban con todos los otolitos del lance que en aquella ocasión fueron cerca de 400 de golpe.

Momento Eureka

De manera que un buen día se me vinocomo una exhalación una idea y ni corto ni perezoso me puse manos a la obra y en un decir ¡Jesús!, creé la primera CUCHIPINZA, que dejando cuestiones gramaticales aparte (¿no debería ser el cuchipinza?), pues a mí me facilita mucho la tarea. Y creo que es una buena idea, porque recientemente un compañero me ha pedido que le fabrique otra cuchipinza, si bien he de reconocer que cuando vio la primera cuchipinza me expresó sus temores por la posibilidad de perder un ojo dado el diseño precipitado del primer instrumento. Pero sus sabias observaciones, aunque creo que exageradas, sirvieron para mejorar el diseño. Tomen esta última frase muy en cuenta los futuros diseñadores de cualquier cosa, especialmente de buques de investigación oceanográfico-pesquera.

¡¡Yo quiero mi propia cuchipinza!!

Hombre… si quieres que yo te fabrique una para vacilar… hablamos… pero… ¡es tan sencillo!, que te voy a dejar aquí las instrucciones, si no las has deducido tú misma/0 a la vista de las fotos.

De todos modos, os pongo la receta del invento para que sea todo más fácil:

 

¡¡¡Saquemos otolitos a cascoporro!!!
 
Cómo fabricarse un instrumento muy útil...
Ingredientes
Materiales
  • Un cuchillo, preferentemente con el mango de plástico
  • Una pinza de relojero del nº4 (de las utilizadas habitualmente para extraer otolitos de pequeños pelágicos)
  • Varilla roscada, tornillo, perno o similar de 2 mm de diámetro, se usará para asegurar la pinza.
  • Pegamento epoxi (Araldit, Nural…)
Herramientas
  • Una sierra de metales o serrucho
  • Una broca de metal de 2 mm (y taladradora, si es de columna, mejor)
  • Un martillo
Instrucciones
  1. Hacemos un corte en el mango del cuchillo con la sierra tal y como se muestra en la imagen.
  2. Colocamos la pinza en la ranura y taladramos el conjunto.
  3. Insertamos el pasador y lo remachamos.
  4. Ahora rellenamos la ranura con el epoxi (podemos contenerlo con parafilm o celo) y cuando quede completamente fraguado, podemos pulir sus formas.
Notas
También es posible emplear alguna masilla epoxi en lugar de pegamento, lo que facilitaría su aplicación

 

 

¡A sacar otolitos!