Crespillos: ¡¡a desayunar bien!!

Crespillos en una bandeja
Crespillos en una bandeja

Ricos y nutritivos crespillos… el grande, es un crespillo mutante…

Con el ánimo de aprovechar al máximo y exprimir en todas su facetas la visita de mi madre, en esta ocasión la he obligado a revelarme la receta de los crespillos. Yo conozco los crespillos de toda la vida, aunque hay quien me dice que no son los originales, los que están acostumbrados a comer. Y es que los crespillos se elaboran tanto en Murcia (principalmente Lorca y Cartagena), de donde son originarios mis padres (mi madre, en concreto, de Blanca, en el Valle de Ricote, mi padre, de Abarán, apenas unos kilómetro río Segura arriba), pero en versión más salada, como en Aragón, donde la receta de los crespillos es bien diferente, pues son una especie de tempura misteriosa a base de hojas de borraja o acelga.

En realidad, los crespillos que hace mi madre se parecen a los que podrás encontrar por ahí, pero mi madre, que es de natural goloso, añade azúcar a la masa para hacerlos más apetitosos. Una amiga los ha descrito como las tortas de aceite de Inés Rosales pero en blandito. Os recomiendo que hagáis la prueba y lo comprobéis vosotros mismos.

Yo recuerdo de toda la vida los crespillos que hacía mi madre, sobre todo porque duraban bastante aún en un clima como el madrileño, donde las cosas esponjosas acaban como piedras en uno o dos días. Los crespillos, sin embargo, aguantaban una semana… y aún cuando duros, se podían comer perfectamente mojándolos en leche… ahora sí… en este caso, se comportaban como los bizcochos de soletilla y se podía llegar a necesitar un barreño de leche para poder tomarse uno de estos. Pero los crespillos, en todo caso, estaban riquísimos, con sus granitos de anís repartidos por la masa (este es uno de sus secretos)

Elaboración de los crespillos

Para hacer los crespillos necesitaremos ingredientes muy sencillos: Apenas harina (mejor si es de fuerza), agua tibia, levadura fresca de panadería, azúcar, una pizca de sal, aceite de oliva y anís en grano.

La elaboración de los crespillos es un poco más elaborada de lo que suele ser habitual para las recetas que incluyo en esta página. Esto es así porque la masa de los crespillos emplea creciente, que no es sino una masa previa al amasado final que se elabora con la levadura y parte de la harina de la receta. Esto exige que los crespillos se hagan, por así decirlo, en dos tiempos: Primero elaboraremos la creciente, la dejaremos fermentar, luego añadiremos el resto de la harina dejaremos levar otro poco y ya entonces formaremos los crespillos y los hornearemos.

La creciente o masa madre

La masa madre debe quedar fluida

Esta es la textura con la que debe quedarte

Cuenco con masa madre para los crespillos fermentada

Fijaos cómo ha aumentado de volumen la masa madre

Para elaborar la creciente, simplemente cogeremos la levadura y la disolvemos en medio vaso de agua tibia. Recordad que el agua no debe estar muy caliente, pues corremos el riesgo de matar la levadura. Una vez que la hemos disuelto, añadimos un vaso y medio o dos de harina, removiendo bien y deshaciendo todos los grumos, hasta obtener una pasa cremosa y ligera. Esta creciente la tapamos bien y la dejamos reposar por 20 o 25 minutos, hasta que haya fermentado, doblando o más su volumen. Es entonces cuando podemos emplearla para elaborar los crespillos.

Y ahora, a hacer los crespillos

Bueno, pues ya tenemos nuestra masa madre hecha. Tomamos el resto de la harina, el azúcar y el pellizco de sal, el aceite y los granos de anís y lo amasamos todo junto con un poco más de agua, hasta formar una masa consistente pero fácil de repartir, es decir, no tiene que ser tan consistente como la masa de pan pero se ha de poder repartir fácilmente con un cucharón, sin descolgarse.

Masa de los crespillos antes de fermentar

La masa de los crespillos, antes de fermentar

Un pequeño gran secreto para que los crespillos queden más sabrosos es poner los anises en una sartén o cazo pequeño y calentarlos un poco, sin llegar a tostarlos, para que desprendan más fácilmente sus aromas. Cuando comencéis a oír que algunas semillas comienzan a crepitar mientras están al fuego, es señal de que las habéis calentado bastante. Eso sí, no olvidéis dejarlos enfriar para que no dañen la masa, pues al echarlas calientes podrían matar la levadura.

Una vez preparada la masa, la volvemos a dejar fermentar durante otra media hora hasta que leve, y ahora, tomamos porciones de la masa y las ponemos en la bandeja del horno, extendiéndolas un poco si fuera necesario, hasta formar unas tortas delgadas (no más de 1 1/2 cm de grueso).  Para que no se os pegue la masa a los dedos, si tenéis que aplastarlas, mojaos los dedos con un poco de agua tibia. Espolvoreamos un poco de azúcar sobre las tortas ya formadas y se les damos unos cortes con un cuchillo si se desea para decorar.

Ahora, vamos metiendo los crespillos en el horno a 200º hasta que estén hechos (el viejo truco de la aguja funciona, desde luego) y después, cuando estén reposados… ya es cosa de cada uno… yo, desde luego, ¡¡prefiero comérmelos!!

Los crespillos: ideales para desayunos y meriendas
Tipo de Receta: Repostería
Cocina: Murciana
Tiempo Prep.: 
Tiempo Cocina: 
Tiempo Total: 
Raciones: 12
 
Deliciosos bollos ideales para desayunos y meriendas
Ingredientes
  • ½ Kg de harina
  • 25 g de levadura fresca de panadería
  • 2y ½ vasos de agua tibia
  • ½ vaso de aceite de oliva
  • 2 Cucharadas soperas de anís en grano (matalahúva)
  • ½ vaso de azúcar
  • Un pellizco de sal
Instrucciones
  1. Se elabora la masa madre o creciente disolviendo la levadura fresca en poco más de ½ vaso de agua y e incorporando harina poco a poco hasta formar una masa muy fluida, algo más espesa que la de las crèpes.
  2. Se deja fermentar la masa una media hora, hasta que haya doblado el volumen.
  3. Se calientan en una sartén los anises, sin llegar a tostarlos y se dejan enfriar.
  4. Se mezcla la masa madre o creciente con el resto de ingredientes, hasta formar una masa homogénea y firme, que se pueda repartir fácilmente.
  5. Se deja fermentar la masa otra media hora o más y, una vez fermentada, se forman los crespillos, se espolvorean de azúcar y se hornean a 175º hasta que estén hechos.

 

Gachas tortilleras

Plato de gachas tortilleras

Un plato de gachas tortilleras que está pidiendo tenedor a gritos

La receta de hoy es otra de las especialidades que conozco desde niño gracias a las habilidades cocineras de mi madre y a su origen murciano. Son una auténtica delicia, son simples, sabrosas y económicas, aunque hay que reconocer que hay que tener maña para hacerlas. Es por eso que, en esta ocasión y como podéis ver en la foto que ilustra este artículo, he sido sustituido al mando por mi madre, aunque ella ha preferido al pinche habitual para ayudarla en vez de a mí.

Las sencillas y humildes gachas tortilleras

Las gachas tortilleras son comida de huertano y de pastor. Sus ingredientes son humildes y sencillos: Apenas harina, agua y algún complemento, generalmente ajetes y ñoras por la parte vegetal y morcilla, longaniza o incluso tiritas de tocino veteado o magro de parte del reino animal.  Yo, siempre que tengo la suerte de tener morcillas y longanizas de las que elabora la Carnicería Cañete de Blanca, Murcia, no desperdicio la ocasión para elaborar una sartén de gachas. Esas morcillas son, quizás, las más ricas que he tenido el gusto de comer. Las morcillas de esta zona contienen piñones y son muy delgadas y delicadas.

Se llaman gachas tortilleras porque a diferencia de las gachas normales, de consistencia cremosa o pastosa, forman una especie de tortilla que puede trocearse como tal. La textura,  no obstante, no llega a ser como la de una tortilla muy cuajada, sino que conservan bastante de la suavidad propia de las gachas.

Para elaborarlas es imprescindible una buena sartén donde no se os vayan a pegar las gachas al cuajarlas y una rasera o paleta en condiciones para ir removiéndolas.

Gachas tortilleras
Cocina: Murciana
Tiempo Prep.: 
Tiempo Cocina: 
Tiempo Total: 
Raciones: 4-5
 
Un nutritivo y sabroso plato para degustar en familia
Ingredientes
  • 150 g de harina de trigo
  • 2-3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 100 g de ajetes o cebolletas, tronco de acelga...
  • 3-4 dientes de ajo (servirán para adornar)
  • 1-2 ñoras o pimientos secos
  • 1 vaso de agua
  • 1 vuelta de morcilla o longaniza (sobre 100 g), tocino veteado, chorizo...
Instrucciones
  1. Calentar el aceite y freír en él los pimientos/ñoras en tiras y los ajos hasta que queden bien dorados. Reservarlos.
  2. Sofreír los ajetes/cebolletas.
  3. Sofreír la morcilla, longaniza, etc.
  4. Añadir la harina y rehogarla junto los ingredientes anteriores unos minutos
  5. Añadir el agua e incorporar las tiras de pimiento/ñora que hemos sofrito anteriormente.
  6. Cocer la mezcla removiendo continuamente para evitar los grumos en la medida de lo posible, hasta que la masa vaya adquiriendo consistencia más sólida y se pueda formar una tortilla con la mezcla.
  7. Una vez que se pueda formar la tortilla, cocinarla hasta que quede bien dorada.
  8. Los ajos fritos y parte de las tiras del pimiento/ñora frito se colocan sobre las gachas al servirlas para decorar y tomar acompañando las gachas tortilleras.

Sabrás que están en su punto cuando al formar la tortilla quede bien dorada e incluso se formen parchecitos tostado en la masa.

En todo caso, no hay como una sartén de gachas tortilleras, un pequeño grupo de personas armadas con un tenedor y un poquito de hambre para degustarlas.

Ya sabéis… ¡Tenedor y paso atrás! Espero que os guste…